Desde hace tiempo las playas son un negocio ruinoso para el Ayuntamiento de Benidorm. El bien más preciado que tiene la ciudad y que deberían ser cuidadas como se merecen y tener los distintos servicios que el ciudadano necesita para utilizar estas playas, como son: aseos públicos, barandillas bien cuidadas, asfalto de los distintos paseos de las dos playas principales en perfecto estado, accesos adecuados para las personas discapacitadas, etc.
Playas con banderas azules y empresas que explotan servicios como las hamacas y plataformas flotantes, negocios que además no pagan las licitaciones firmadas en su día, hacen de las playas un negocio ruinoso que le cuesta a las arcas públicas un buen pico (les deben al Ayuntamiento más de 50000 €). Y además, la última charlotada, idea de Gema Amor, que últimamente actúa por luminarias, cómo es la de instalar chiringuitos, idea que sus propios compañeros de partido le han obligado a abandonar, instalando finalmente un chiringuito en la Cala del Tío Ximo.
Pero ya no solamente son las playas, sinó los accesos y las distintas dependencias públicas, que tienen como principal servicio atender al ciudadano y al turista que nos visita, que están mal atendidas y carentes de los principales servicios que necesitan. Calles en obras que no dejan de hacer ruido y no dejan descansar a los vecinos (¿cuándo va a terminar de hacerse el Museo Etnográfico en la Boca del Calvari?), no teniendo en cuenta ni el descanso ni el bienestar de aquéllos que viven en Benidorm y que con sus impuestos hacen que se mantenga la ciudad, cosa que aprovechan los políticos de turno para derrochar y hacer lo que no hacen (Benidorm es de los ayuntamientos que más recauda en IBI, y luego para qué sirve, si sigue siendo de los ayuntamiento más endeudados de España).
Orgullosos pueden estar aquéllos que tanto aman a la ciudad, que con sus ideas que no se sabe de dónde las sacan, hacen que se vaya para atrás en vez de para adelante. Estamos peor que hace 30 años, ésos que se llenan la boca de ser demócratas y que lo único que hacen es arruinar el patrimonio de la ciudad. Ésos que se creen imprescindibles, que sin ellos el ayuntamiento no funcionaría,cuándo no hace falta ser muy listo para trabajar en él. O ésos que andan preocupados por estar colgados en la Sala de los Alcaldes, cuando pasaron con más pena que gloria por el ayuntamiento. A unos los echaron por no saber mandar y otros gobiernan sin mandar. Están todos los que son pero no son todos los que están.
Manolo Mora

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